martes, 28 de septiembre de 2010

Perespectivas del Internet y las redes sociales

Aun recuerdo el año de 1993, iniciaba la secundaria y con agrado recibimos la noticia que llevaríamos la clase de computación. Que era importante, que representaba una formación vital para el futuro de quienes quisieran encontrar mejores alternativas de empleo dijo la directora. En realidad, el agrado en nuestros corazones radicaba en que tendríamos que quedarnos unas horas después del horario habitual de clase. Eso nos daba la oportunidad de la libertad, de la escuela sola para nosotros y nuestras inocentes fechorías, como jugar pelotazos, encender un cigarrillo en el baño hasta casi ahogarnos, platicar con la compañera guapa, con todas y todos. De la computación de entonces, sólo recuerdo una pantalla en con fondo negro y unas letras amarillentas, no entendía nada, no encontraba ningún vestigio de vitalidad en aquello que me formaría para el futuro. Lo mejor en cuanto a computadoras refiere mi memoria, es el juego “Prince of Persia”, una maravilla verlo caer y morir en las varillas de algún salón del castillo, así como brincar y escalara barrancos llenos de lava y muros de ladrillos grises, con una elasticidad nunca antes vista en los videojuegos.

La idea del internet entonces no era ni siquiera una posibilidad fantástica en nuestras cabecitas. Fue hasta 1997 en que el novedoso sistema de intercomunicación cibernético me robó las primeras noches de sueño. El chat pronto se instauró en mi sistema de vida y diversión. Pláticas cruzadas e inconexas entre decenas de personas al mismo tiempo se sucedían en un pequeño recuadro de la pantalla de mi monitor. De millones de monitores como el mío. Los albores del internet estaban echados a la mesa de nuestros días. Los buscadores eran lentos y aun no estaba arraigado el concepto de libertad ciberespacial, estábamos, digámoslo en tono de analogía, como en un curioso pueblo. El chat y las páginas de pornografía fueron en realidad las primeras posibilidades que encontré en el avance tecnológico. Como la pornografía, fuera del proceso de iniciación de los secretos del mundo y la convivencia de la pubertad, no me entusiasmó demasiado, el chat era en realidad lo único que me entusiasmó, no sin una elevada dosis de normalidad y nadez del otro mundo.

El nombre de un primo, de cuyo nombre está demás acordarse ahora, sorprendió mi conciencia al confesarme que se había hecho de una novia en España. Con la plena certeza que me daba el vivir junto a su casa, me voté de risa. Luego de su mueca reflejo de mi incomprensión, le pregunté por las fechas en que había echo tal viaje, sobre el medio por el que, en dado caso de haberse ido a la “patria madre” de turista, había conseguido dinero para pagarse tal gustito. De entre su mueca aun más prominente me dijo,

-por internet, wey.

Mi risa estalló multiplicada y desproporcionada en intensidad e incredulidad. Con el dolor insoportable y paradójico que provoca la risa incesante, atiné a decirle con profunda reflexión,

-no mames.

Ya por el año 2000, viviendo en Guadalajara y conociendo los acueductos de la música clásica, el rocanrol y la literatura hispanoamericana principalmente, registré mi primera cuenta de Hotmail, la pornografía seguía su tentador y plagueante camino y dominio, mas las alternativas se habían reproducido a gran escala, la geografía tenía ya competencia, el ciberespacio ya no fue una cuestión de ficción, sino un término que de la sorpresa pasó pronto a contener un significado concreto. A ser un lugar concreto en la realidad de la sociedad y de nuestras conciencias.

La televisión y la radio aun se referían al internet como un curioso y divertido invento, pero que les estaba ya comiendo buena parte del pastel económico que producen las telecomunicaciones. Bill Gates fue digamos, el mecías de los cibermillonarios. El redentor de los ciberadictos. Comprendiendo que no hay dolo en su suerte y genialidad, sino una consecuencia de ser lo que son y saber lo que saben dentro de un sistema económico como el capitalismo. Cosa curiosa, este sistema provoca y produce grandes avances en materia de conocimiento que es económicamente productivo, sin embargo, al mismo tiempo que lo consigue, limita su crecimiento sustentable y atenta contra la propia especie humana, limitando sus beneficios a un grupo muy reducido de personas, que no alcanzan ni siquiera a ser equitativas para todos los que trabajan en la producción de ése bien o producto. En fin.

Ya dentro del ciberespacio, era yo un cibernauta medianamente calificado para transitar sus páginas, salas, juegos y demás ofertas. El correo electrónico me hacía sentir nostalgia por la letra escrita, pero era más legible, más rápida (bueno, casi cualquier cosa es más rápida que Mexpost) que el correo, ¡más ecológica! gritan los hijos de Greenpeace.

La sociedad se transformó porque el internet pronto dejó de ser un escaparate de novedades controlado por pocas personas, en un mercado popular, en un enorme mundo creado por la tecnología que comprimía el tiempo, como estar en Tepito, el Chopo, el Louvre, jugando una partida de ajedrez, escuchando el concierto último de Nirvana y cortejando a una agradable compañera al mismo tiempo. Una genialidad de las posibilidades, ahí está ante nosotros la máquina del tiempo. O lo más cercano a ella, pues sin duda habrá tanto por descubrir. Por entender.

Hoy por hoy los genios de las redes sociales son jóvenes a penas mayores de edad, algunos ni siquiera la alcanzan y han creado ciberespacios tan populares que los convierte en magnates y populares de un día a otro. Los inventores de Facebook, Napster, Digg, Youtube, etc, han tocado fondo en las costumbres de la humanidad, ese poder es importante, esa posibilidad también, es un medio aun muy democrático, que ya ha tenido de parte de las grades empresas golpes duros, pues sigue siendo costoso y la población que tiene acceso sigue siendo reducido, pero se acelera, tal vez tenga algo que ver el síndrome de la telefonía celular. Es y será un medio que avanzará y desarrollará nuevas técnicas. Sin dejar de observar que si bien se han abierto las puertas a la comunicación masiva por estos medios, se ha perdido voluntad en la realidad real, en el roce de la mano con otra mano y no con un ratón mugroso y plastificado. Se ha perdido interés por atender tu trabajo, se ha hecho más rápida la avenida de la infidelidad, la perturbación voyeurista, más no es un mal en sí mismo, recordemos las intenciones de Nobel con respecto a su pólvora.

Estamos en medio del Bicentenario y Centenario de nuestras celebraciones de patria libre. Esperaré a que Gates, Slim, Azcárraga, Salinas (Pliego), por citar a los más cercanos, dejen todo el dinero (que no creo en el dogma de que sea suyo) para fines de educación e investigación pero no de premios y grandesbanquetes como el Nobel o fundaciones Telmex y Televisa, sino de políticas sociales con carácter de constitucional, es decir, venga quien venga haiga sido como haiga sido, se cumpla su aplicación. Evolucionar del competitivismo al cooperativismo (sustentable). Que las masas se interesen proporcionalmente por el morbo de sus conciencias (todos las tenemos) y los temas relevantes y comunes para la evolución de nuestra tan adelantada civilización humana. Mi primo se ha casado con una chica, no recuerdo de dónde, pero que hubo conocido por la red. Esc.

Cabo San Lucas, BCS, a 27 de Septiembre de 2010.